El debate sobre las drogas ha vuelto a reactivarse en España después de la última ocurrencia del consejero de interior del Gobierno de la Generalidad de Cataluña que ha propuesto su legalización para acabar con el narcotráfico. Una de las principales funciones de los poderes públicos debe ser trabajar para proteger la salud de los ciudadanos. Por ese motivo, cualquier gobierno responsable debe buscar permanentemente formulas para evitar el impacto de la toxicidad de estas sustancias en la población. Incluso con las drogas legales, la administración pública establece mecanismos para restringir y limitar su uso, como pasa en España con el tabaco. La legalización de las drogas las harÃa más accesibles y una mayor disponibilidad de estas provocarÃa un aumento del consumo. Además, excepto Saura, nadie duda hoy que los traficantes no respetarÃan la prohibición de vender drogas a menores, con lo cual siempre existirÃa un mercado ilegal. Los abolicionistas miran a Holanda como referente de la no prohibición del consumo de drogas. Desconocen o no quieren saber que en Holanda se han limitado las cantidades que pueden comprarse en los coffee-shop y se están poniendo nuevas trabas a la apertura de estos establecimientos. A pesar de ello no han conseguido reducir el consumo de cannabis que es similar al del resto de paÃses europeos ni han logrado frenar el consumo de otras sustancias como la cocaÃna o las drogas de diseño.
Resulta sorprendente que quienes apuestan por la legalización como instrumento para acabar con el narcotráfico no se hayan parado a pensar lo que está ocurriendo con las drogas que ya son legales en nuestro paÃs. En España, el tabaco es una droga legal y, a pesar de ello, cada año se cogen miles de cajetillas de tabaco de contrabando que intentan entrar en España de manera fraudulenta. A pesar de que el tabaco es una droga totalmente legal y absolutamente accesible, siguen habiendo mafias que trafican con él. También el alcohol es legal y a pesar de ello, algunos desaprensivos siguen adulterando el alcohol y lo venden a menores.
Además, los que plantean que en España las drogas deberÃan ser legales tendrÃan que ser conscientes que su legalización no puede ser una decisión unilateral de un paÃs y mucho menos, de una Comunidad Autónoma por mucho que lo diga el tripartito. Para empezar a plantearse en serio una decisión de este tipo deberÃa haber un acuerdo internacional que hoy no existe. Ni la Organización Mundial de la Salud ni la comunidad internacional creen que deban legalizarse las drogas. Tampoco resulta válido, desde mi punto de vista, el criterio que intenta contentar a todos, el que distingue entre las llamadas drogas duras y blandas. Las drogas son drogas y distinguirlas, dulcificando los efectos de algunas, no hace más que incentivar su consumo. El discurso de las drogas blandas las hace más atractivas y, por tanto, los jóvenes no las perciben de manera perjudicial y acaban convirtiéndose en la puerta de entrada a otro tipo de drogas, igual de perjudiciales.
A pesar de que en España no es un delito el consumo particular de drogas, debemos formar a los jóvenes en la cultura de la salud, con independencia de que las drogas sean legales o ilegales. SerÃa paradójico que mientras todos aceptamos que hay que endurecer las medidas contra el consumo de tabaco porqué supone un grave problema de salud, otros estuvieran fomentando el consumo o minimizando sus efectos.

17.02.07 @ 14:26