Después del terrible atentado perpetrado por ETA el pasado día 30 en el aparcamiento del aeropuerto de Barajas, el líder del Partido Popular pidió ayer a Zapatero que vuelva al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. El PSOE ya ha dicho que no tiene previsto volver a ese Pacto y planea, en cambio, impulsar un nuevo acuerdo en el que participen el resto de formaciones políticas. Por lo declarado por el presidente del Gobierno después de la reunión, no le veo excesivamente preocupado por incorporar al PP a ese diálogo. Es más, estoy convencido que el presidente del Gobierno quiere promover un nuevo acuerdo que puedan suscribir todos los partidos políticos excepto el Partido Popular.
Zapatero promueve ahora el diálogo con todos pero todavía no ha explicado cuáles son las partes del acuerdo firmado el ocho de diciembre de 2000 que, para el PSOE ya no tienen vigencia. El acuerdo sigue siendo muy claro cuando señala, por ejemplo, que “la violencia es moralmente aborrecible y radicalmente incompatible con el ejercicio de la acción política democrática. Quienes la practican, quienes atentan contra la vida de aquellos que no piensan como ellos sólo merecen la condena y el desprecio de los partidos políticos democráticos y del conjunto de la sociedad. No existe ningún objetivo político que pueda reclamarse legítimamente en democracia mediante coacciones o asesinatos. El único déficit democrático que sufre la sociedad vasca, el verdadero conflicto, es que aquellos que no creen en la democracia ejercen la violencia terrorista para imponer sus objetivos a la mayoría”.
El PP y el PSOE se comprometieron entonces a “trabajar para que desaparezca cualquier intento de legitimación política directa o indirecta, de la violencia” y ratificaron que “de la violencia terrorista no se extraerá, en ningún caso, ventaja o rédito político alguno”. El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo no es un simple papel o una foto sino un acuerdo sobre los contenidos de una política antiterrorista avalada por el 90% de los españoles. La ruptura del Pacto Antiterrorista fue un error que el Gobierno ni ha justificado ni ha explicado. La unidad de PP y PSOE entorno al Pacto era, y sigue siendo, el único instrumento válido y efectivo para acabar con ETA. Debemos reivindicarlo para que los terroristas tengan muy claro que, gobierne el partido que gobierne en España, nunca se va a pagar precio político por la paz. Ha llegado la hora que el presidente explique al conjunto de la sociedad el contenido de su diálogo con ETA, que explique las razones por las cuales el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo ya no sigue siendo el instrumento válido para acabar con ETA. Queremos saber qué es lo que quiere hacer nuestro Gobierno.
