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  • Quiero ordenadores para los niños extremeños

    Según una encuesta del Centre de Estudis d’Opinió (organismo oficial que depende de la Consejería de Economía de la Generalidad de Cataluña), sólo el 2,3% de los catalanes cree que la negociación del sistema de financiación debe ser una prioridad del Gobierno de Cataluña. Los catalanes, por mucho hecho diferencial que los nacionalistas pretendan enarbolar, estamos preocupados por las mismas cosas que nuestros compatriotas murcianos, andaluces o gallegos: el paro y la precariedad laboral (37%), la mejora de las prestaciones sociales (21,1%), el acceso a la vivienda (19,5%) y el funcionamiento de la economía (17%). No aparece en la encuesta que a los catalanes nos preocupe el autogobierno, ni las selecciones deportivas, ni la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto ni tampoco la financiación.

    Por eso sorprende que el debate sobre la financiación haya centrado la política catalana en los últimos meses. A los catalanes nos trae al pairo que Montilla pueda recibir más dinero para Cataluña, sobretodo porque el tripartito catalán no va a bajarnos los impuestos ni va a mejorar nuestras infraestructuras. El Gobierno catalán quiere más recursos pero no ha dicho en lo que lo va a gastar. Los partidos políticos catalanes exigen a Zapatero que cumpla con Cataluña. Este es un debate en el que resulta difícil nadar contracorriente pero en política también es importante saber decir no. En no pocos debates los partidos nacionalistas han exigido más dinero para Cataluña criticando que con el dinero de los catalanes se pagan camas para los acompañantes de la sanidad andaluza o se compran ordenadores para los niños en Extremadura.

    Decir que prefiero que los niños en Extremadura tengan ordenador antes de que la Generalidad se gaste 120.000 euros en subvencionar al Ayuntamiento de Perpiñán para que rotule sus calles en catalán, me convierte en un ser subversivo, anticatalán y antisocial. Por desgracia el pensamiento único crece en Cataluña. Todos quieren más dinero pero nadie exige saber en lo que se va a gastar. Ese es el drama.

  • Governar per tots, no per uns quants

    El conseller d’Interior i Relacions Institucionals, Joan Saura, ha tornat a fer gal•la del seu partidisme des de la seva conselleria. Després de la polèmica generada per la seva assistència a la manifestació de dissabte passat i els fets que allà van passar, el departament de Relacions Institucionals ha decidit suprimir una cerimònia organitzada pel seu departament i l’Ajuntament de Barcelona en la que es recordava a les víctimes de l’holocaust, prevista per la direcció general de la Memòria Democràtica.

    A Saura se li ha de recordar de tant en tant que governa per tots els catalans i que no pot utilitzar la conselleria per fer política de partit. Sobta que la mateixa direcció general de la memòria democràtica defineix un dels seus objectius com “l’homenatge i desgreuge a totes les víctimes de la lluita per la democràcia i la proclamació dels valors que fonamenten la democràciaâ€. Llavors, quins són els motius reals per la supressió de la cerimònia prevista? Saura ha d’explicar la contradicció entre la decisió presa i el que es propugna des del seu departament.

    Relacionar el tema del conflicte de Gaza amb l’holocaust és una barbaritat. Com també ho és convocar una manifestació suposadament “pacifista†amb la fotografia d’una dona amb un fusell a la mà. Això és el que ha fet el portaveu adjunt del PSC, Joan Ferran, des del seu blog. Imatges com les que ell utilitza no ajuden gens a entendre el que ells qualifiquen com el “veritable tarannà†de la manifestació com la de dissabte passat.

    És un tema massa seriós com per jugar-hi. Comencen convocant una manifestació amb la fotografia d’una dona palestina fusell en mà i acaben permetent que un manifestant encaputxat es passegi pels carrers de Barcelona amb un arma a la mà.

    Davant de tots aquests despropòsits, com sempre, el silenci del president.

  • Cerrar la COPE

    De mi libro "Tan catalán como tú", por desgracia de rabiosa actualidad
    "Los gobiernos catalanes “de progreso†ni estudian ni trabajan. El “problema catalán†no es el del “encaje†en España, como gustan de soltar a la primera de cambio los políticos nacionalistas y sus altavoces mediáticos. El verdadero problema catalán es la falta de transparencia. Porque mientras el tripartito encargaba esos informes y estudios a amigos, parientes y conocidos, CiU miraba hacia otro lado. Mas no nos apoyó cuanto solicitamos la creación de una comisión de investigación en el Parlamento de Cataluña. Cosas del oasis.
    En realidad, la transparencia acabaría con el inmenso chiringuito. Del mismo modo que los vampiros no sobreviven a la luz del día, ciertas prácticas autóctonas no soportan la luz y los taquígrafos. Por eso la denuncia pública de las irregularidades es interpretada como un ataque a Cataluña, como una salvajada, como una intolerable agresión. Y los medios de comunicación que no se doblegan y desafían la ley del silencio, se exponen a serios problemas.

    En mayo de 1999, el gobierno de la Generalidad decidió no renovar tres de las licencias radiofónicas que la cadena COPE tenía en Cataluña. El ejecutivo nacionalista de Convergencia i Unió quería castigar a una empresa que nunca se ha caracterizado por su indiferencia frente a los excesos del nacionalismo catalán. La decisión de CiU no sólo perjudicaba a la COPE, sino que castigaba de paso a los más de ciento veinte mil catalanes que en aquellos momentos la escuchaban. La cifra, por cierto, no ha hecho más que crecer. En 2004 se contabilizaban más de 170.000 catalanes entre la audiencia diaria de la emisora. Fue entonces cuando otro gobierno nacionalista, que ya no presidía Pujol sino Pasqual Maragall, quiso bajar la persiana de la COPE en Cataluña.

    En 1999, el presidente de la Generalidad había justificado su decisión argumentando que la libertad de expresión debía “utilizarse bien para la gente y no para explicar mentirasâ€. Yo mismo interpelé a aquel gobierno y pregunté a Pujol cuál era ese poder divino que poseía y que le permitía dirimir desde el poder ejecutivo quién decía la verdad y quién mentía.

    Cuando el tripartito volvió a la carga contra la emisora, lo hizo repartiéndose los papeles. Maragall le dijo a Carod en un pleno parlamentario que no debía ser el gobierno catalán sino “otros†los que denunciaran a la COPE. Inmediatamente, el presidente del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), el socialista Josep Maria Carbonell, informaba de la apertura de un expediente cuya finalidad era establecer si “las informaciones de la COPE en temas relacionados con Cataluña vulneraban el artículo 20 de la Constituciónâ€.

    No sé si Maragall se había referido al CAC o a El Periódico de Catalunya cuando aludió a los “otrosâ€, pero no recuerdo que el Consejo Audiovisual de Cataluña abriera expediente alguno cuando, por ejemplo, desde Catalunya Ràdio se pedía que se “esterilizase†a la candidata del PP por Barcelona en las últimas elecciones generales porqué, según voces de la emisora, alguien que era capaz de “asesinar niños en Irak no tenía derecho a tener hijosâ€. En medios públicos tutelados por la Generalidad se han afirmado desde entonces cosas mucho peores, por difícil que parezca, lo que inevitablemente recuerda aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio. Si la COPE injuria o calumnia, que las personas injuriadas o calumniadas se querellen, que acudan a la Justicia. Pero no me parece adecuado utilizar unas instituciones dependientes del poder político para castigar a profesionales que ejercen su derecho constitucional de informar y opinar sobre lo que hacen los gobiernos de turno. O la oposición. O quien sea.

    Conozco personalmente a Josep Maria Carbonell y valoro su trayectoria en defensa de la libertad y la democracia. Me consta que en más de una ocasión ha puesto sus valores por encima de su militancia política. Cuando en 1999 el Gobierno de CiU le quitó las licencias a la COPE e interpelé al ejecutivo de Pujol en el Parlamento catalán, él intervino en el debate como diputado del PSC. Conviene traer a colación lo que la persona que luego presidiría el CAC dijo en el Parlamento de Cataluña el 19 de mayo de 1999, dirigiéndose a Xavier Trias, que era entonces conseller de la Presidencia. Como verán, coincide con mi punto de vista. Estas fueron sus palabras textuales:

    “Mire, señor Consejero, la calumnia y la difamación son un delito. Si alguien cree que dice mentiras debe ir a los tribunales. Dígame, señor Consejero, ¿quién es un gobierno para decidir qué es mentira y qué es verdad? En ningún sitio consta que un gobierno tenga estas atribuciones. De pronto, el presidente de la Generalidad se convierte en un censor y, además, en un censor ejecutivo. Hoy es la COPE, mañana puede ser cualquier otra emisora que no guste. (...) Estas afirmaciones cambian la lógica de nuestro sistema democrático al introducir una forma de censura que no está prevista ni en la Constitución ni en ninguna de nuestras leyes. En Cataluña hace falta más libertad, más pluralidad en los medios de comunicación públicos y privados. Debemos romper silencios y favores que podrían pudrir las aguas del oasis. Nosotros queremos un país de puertas abiertas, un país que quiere ser más libre y aireado y para serlo necesitamos más libertad y pluralismo en los medios de comunicación. Esto, Consejero, es lo que está en juego.†Amén.

    Deseé intensamente que el señor Carbonell no cambiara de opinión como presidente del CAC al llegar su partido al gobierno. Deseé que se aplicara a sí mismo, punto por punto, aquellos impecables principios expuestos en 1999. La libertad de expresión y de información son pilares sobre los que se sustenta nuestra democracia. Esto es, amigo Carbonell, lo que está en juego".

  • Más democracia en los ayuntamientos

    Sirera propone un plazo de 48 horas en el que los concejales reciban la información a debatir en los órganos locales(EUROPA PRESS).
    El presidente del PP en el Parlament, Daniel Sirera, propuso hoy establecer un plazo mínimo de 48 horas en el que los concejales reciban del gobierno local los expedientes informaciones y documentos a debatir en la comisión o el pleno municipal, para "garantizar el derecho a la información de los concejales de la oposición".

    Por este motivo, Sirera reclamó que se modifique la Ley Municipal y de Régimen Local de Cataluña introduciendo un apartado específico en este sentido, algo que considera "muy necesario para poder ejercer las legítimas y necesarias funciones de oposición".

    Sirera denunció que el derecho a la información se ve "gravemente vulnerado" en muchas corporaciones locales de Cataluña, porque los concejales "o no reciben los expedientes, o no los tienen con suficiente antelación" para poder preparar los debates.

    Asimismo, el líder popular añadió que, en el caso que la información requerida se encuentre en archivos o registros que deban ser consultados de forma obligatoria, el derecho de acceso debe producirse "con una antelación mínima de siete días hábiles".

    "Muchos ayuntamientos contienen previsiones al respecto en sus reglamentos de organización, pero es necesario extender esta práctica a todos los consistorios catalanes", aseguró.

  • La inmoralidad de Montilla

    El Gobierno de Cataluña acaba de presentar los presupuestos para el ejercicio 2009. A pesar de los anuncios reiterados de contención del gasto y austeridad (Montilla llegó a decirme en el Debate de política General que se congelaban los sueldos del Govern) el Govern ha subido el sueldo al presidente, a los consellers y a los altos cargos del Govern.

    Así, la retribución del presidente de la Generalitat para el próximo año es de 169.446 euros al año, frente a los 167.324 de 2008, y los consellers cobrarán 127.737 euros, mientras que este año reciben 126.121 euros. En cuanto a los secretarios generales, cobrarán el próximo año 93.420 euros, frente a los 92.397 de 2008. Por último, los directores generales recibirán 87.596 euros, cuando este año cobraban 86.685. Además, el tripartito tiene previsto crear 242 nuevos altos cargos, seis más que en 2008.

  • El sentido comun de Corbacho

    No logro entender las razones que han llevado a buena parte de la clase politica y a los principales tertulianos y articulistas de la prensa a arremeter como lo han hecho los ultimos dias contra el Ministro Corbacho. Corbacho es, desde mi punto de vista y a riesgo de hacerle un flaco favor, uno de los pocos Ministros que conoce la realidad de las calles de las ciudades y pueblos de España. No en vano, la alcaldia de L'Hospitalet es una inmejorable experiencia para conocer de primera mano los problemas que tiene la gente. Ademas es un tipo con sentido comun. Por eso me parecio acertada su propuesta para frenar la contratacion en origen ahora que empieza a escasear el trabajo en España. Hoy, Puigcercos ha hecho uno de los comentarios mas clasistas, que no racistas, que he oido en los ultimos años. El lider de ERC asegura que hay sectores en los que, como el de la agricultura, se necesitan jornaleros extranjeros. Mi aplauso al periodista Joan Tapia que el otro dia afirmo que si se quedaba sin trabajo se dedicaria a recojer fruta. Seguramente es politicamente incorrecto pero pensar que seguimos contratando inmigrantes en origen mientras muchos catalanes pasan a engrosar las listas del paro me parece sencillamente, una barbaridad.

  • Més inversió i menys teatre

    Dos anys després de l’aprovació del nou Estatut ens trobem davant un exercici d’hipocresia i teatralització indignant per la classe política catalana i pel futur del nostre país.

    La reunió del Tripartit amb CiU presidida pel conseller Castells no ha estat més que una escenificació teatral. Volen fer creure a la ciutadania una suposada unitat després de dos anys tirant-se ‘els plats pel cap’ amb una guerra constant de declaracions i contradeclaracions per demostrar qui defensava millor els interessos dels catalans enlloc d’estar treballant precisament per aquests interessos.

    Ha arribat ja la data límit. El Govern està incomplit una llei. Des del Partit Popular hem defensat sempre una millora del finançament per a Catalunya però al marge de l’Estatut, sense posar dates que sabíem que mai s’arribarien a complir. Ens han dit de tot i avui ha arribat el dia que es posa de manifest tot el que hem denunciat els darrers mesos.

    El Govern català diu estar ‘sorprès i perplex’. I no els hi falta raó. Però també haurien de mirar portes endins i analitzar amb la mateixa perplexitat la manca d’unitat dins del Tripartit vers aquest tema i la incapacitat de portar a terme una negociació responsable que millori els ingressos de Catalunya. No s’ha arribat a cap acord i això és culpa de tots però sobretot del qui ens governen, tant des de Madrid com des de la plaça Sant Jaume.

    Fa 7 anys (2001), amb un Govern del Partit Popular vam ser capaços d’acordar un sistema de finançament beneficiós per totes les Comunitats Autònomes i amb el que Catalunya va veure augmentar considerablement els seus ingressos. Aquell nou sistema –encara vigent- va permetre que el pressupost de la Generalitat passés de 9.847 milions d’euros l’any 96, als 34.750 milions d’euros que contemplen els pressupostos de l’Estat aquest any.

    La situació actual és diferent. Estem davant un fet històric, davant un dels més grans enfrontaments entre el Govern de l’Estat i el de la Generalitat i es dóna la circumstància que això passa quan tots dos són del mateix color polític: socialistes. No és cap casualitat.

    Si de debò creiessin que el termini fixat per l’Estatut era innegociable, molt abans de que arribés la data d’avui, els diputats del PSC, de CiU, d’ERC i d’ICV haguessin instat conjuntament la convocatòria urgent de la diputació permanent del Congrés dels Diputats i del Parlament de Catalunya per escoltar les raons del ministre Solbes i del conseller Castells en relació a la no aprovació del nou model de finançament.

    En un dia com avui, cal recordar també que el delegat del Govern a Catalunya té la obligació estatutària de comparèixer davant el Parlament i que els partits que ara es lamenten ni tan sols ho han demanat.

    La diputació permanent seria el lloc ideal per a que el Govern donés públiques explicacions de les raons que el van portar a aprovar una llei que sabien que incomplirien.

    Des del Partit Popular continuem reivindicant una millora en el finançament de Catalunya, una millora que no perjudiqui altres Comunitats Autònomes i que, per tant, s’ha de negociar de manera multilateral. Per aquest motiu demanem, avui amb més força que mai, un compromís ferm amb les inversions a Catalunya. Ja que no tindrem un nou sistema de finançament, com a mínim volem tenir el compromís d’unes noves i millors infraestructures i d’uns serveis de qualitat en sanitat i educació.

  • Discurso de Daniel Sirera en el 12 Congreso del PPC

    Queridos compañeros del Partido Popular de Cataluña,

    Queridas amigas y amigos,

    Es para mi un honor poder dirigirme hoy a todos vosotros. Y lo hago, fundamentalmente para daros las gracias.

    Este ha sido un año muy intenso para todos. Hace un año asumí la presidencia del Partido Popular de Cataluña después de la dimisión de Josep Piqué.

    Y la asumí porqué Mariano Rajoy y el Comité Ejecutivo del PP de Cataluña decidieron que me hiciera cargo de nuestro partido a escasos ocho meses de unas elecciones generales transcendentales para el futuro de nuestro partido y para el futuro de España.

    Aquel fue un momento complicado para nuestro partido y asumí la presidencia por responsabilidad.

    Estos doce meses no han sido fáciles ni para mí ni para nuestro partido. Hemos trabajado muy duro.

    Creo sinceramente que en estos meses hemos defendido nuestros principios y nuestras convicciones. No hemos renunciado a nada.

    Queridos amigos, tengo la conciencia tranquila. He hecho todo lo que he podido y he podido hacerlo porque me habéis ayudado.

    En estos meses hemos hecho cosas bien y cosas mal pero he visto a nuestro partido con más ilusión que nunca, más unido que nunca.

    Hacía 13 años que nuestro partido no celebraba un acto tan multitudinario como el que celebramos en la campaña de las generales con Mariano Rajoy en L’Hospitalet.

    Hemos obtenido unos buenos resultados en las elecciones generales. De los 6 nuevos diputados que nuestro partido ha obtenido en toda España, dos los ha aportado el PP de Cataluña.

    Obtuvimos el mismo número de diputados que nos permitió gobernar en España en el año 96 y nos quedamos sólo a dos escaños de CiU.

    Creo, sinceramente, que el partido ha estado a la altura.

    Y quiero agradeceros a todos vuestro trabajo y colaboración en estos meses. Tenemos motivos para estar orgullosos.

    Queridos amigos, sé que en ocasiones no es fácil asumir el rol o el papel que cada uno debe jugar en cada momento.

    Esta tarde dejaré de ser el presidente del Partido Popular de Cataluña.

    Queridos amigos, es fácil ser presidente del Partido Popular de Cataluña. Lo difícil es ser Alcalde o concejal en Pontons, en Rubí, en Gavà, en el Prat, en Palafolls, o en Deltebre. Lo difícil es ser presidente local en Mollerusa. Eso es lo difícil. Eso es lo que no todo el mundo esta dispuesto a hacer.

    Por eso os quiero agradecer todo lo que habéis hecho, todo lo que estáis haciendo y todo lo que estoy seguro que vais a seguir haciendo en defensa de nuestras ideas.

    Mi obsesión en estos doce meses, como sabéis, ha sido veros a todos, conoceros a todos, escucharos a todos. Todos sois importantes, todos sois necesarios.

    Esto es un partido político y estamos aquí para hacer política. Siempre he dicho que nuestro partido no puede dirigirse desde un despacho en la calle Urgel ni tampoco puede ser pilotado por un reducido grupo de personas.

    No hay otra formula para conseguir el éxito de nuestro partido: hacer equipos, trabajar mucho y no renunciar a nuestras convicciones.

    Y en estos doce meses, he hecho equipos, he trabajado mucho y no he traicionado ni a mis ideas ni a mis principios.

    Tampoco voy a traicionar la confianza de aquellos que durante este año me habéis ayudado a que las cosas fueran razonablemente bien y lo habéis hecho no por ser Daniel Sirera, sino por el ser el presidente del Partido Popular de Cataluña. Gracias de nuevo.

    Amigas y amigos, que nadie se equivoque, que nadie crea que hoy tengo menos ganas que ayer para seguir defendiendo nuestras ideas.

    Voy a seguir defendiendo aquello en lo que creemos donde me toque. Hoy, todavía como presidente del PPC, mañana como presidente del Grupo en el Parlament de Cataluña y siempre donde el partido considere que puedo hacer un mejor servicio a Cataluña y a España.

    Queridos amigos, antes de irme quiero pediros un favor. Quiero que dejemos atrás los enfrentamientos, las luchas cainitas, los corrillos, las familias, las puertas cerradas de los despachos o los despachos vacíos, el quitate tú para ponerme yo o para poner a otro.

    Debemos pensar en construir, no en destruir.

    Debemos pensar en lo que queremos y no en lo que no queremos.

    Debemos pensar en lo mejor para el partido y no en lo que es mejor para cada uno de nosotros.

    Desde que me afilié, he conocido a cuatro presidentes. A Jorge y Alberto Fernández, a Aleix Vidal Quadras y a Josep Piqué. He trabajado con todos y los he respetado a todos porque todos ellos eran los presidentes de mi partido. También lo haré a partir de mañana con quién gane este Congreso.

    Soy un militante disciplinado. Jamás le haré daño a mi partido.

    Jamás soñé con ser presidente del PPC.

    Pero estoy satisfecho de haberlo sido porque eso significa que cualquiera de vosotros puede ser presidente de este partido, sin necesidad de pertenecer a ninguna familia, sin ser amigo de nadie.

    Sólo por vuestro trabajo y dedicación. Eso es lo que yo quiero para nuestro partido. Que se premie el mérito, el esfuerzo y los resultados.

    Queridos amigos, el PP es imprescindible en Cataluña. Vosotros mejor que nadie sabéis que no es fácil ser del PP en Cataluña, pero podemos darle la vuelta, con trabajo, con esfuerzo, con dedicación, con un plan de implantación territorial, con un plan de formación, con todo lo que hemos empezado a hacer juntos en los últimos meses.

    Debemos sumar todas las voces que en Cataluña creen en un proyecto común con España y representar la voluntad de una gran mayoría de catalanes que tienen el centro derecha como referencia porque no se sienten socialistas ni nacionalistas y mucho menos independentistas.

    Nuestro partido debe transmitir ilusión y esperanza a todos aquellos ciudadanos que tienen dudas sobre su futuro, empezando por los propios militantes que en los últimos días pueden haberse sentido desorientados o defraudados.
    El proyecto político del Partido Popular no se puede construir en dos días ni en dos años. Estoy convencido de que podemos hacerlo si queremos hacerlo. Con una estrategia clara y unos objetivos definidos.

    Quiero que en los próximos años la sociedad catalana perciba al PP como un referente político en el que confiar.

    Queridos amigos, yo creo en el futuro de Cataluña y de España. Creo en la capacidad de los catalanes para mirar al futuro con optimismo. Creo en la capacidad de las mujeres y hombres del Partido Popular de Cataluña. Creo en nuestros principios y en nuestras convicciones.

    Creo en una Cataluña que no pierda su tiempo preguntándose quién es, de dónde viene y a dónde va.

    Creo en la necesidad de que se acabe con el pensamiento único. Quiero que el gobierno de Cataluña gobierne para todos, que se preocupe de todos y que se ocupe de los problemas reales de la gente.

    Estoy convencido que juntos podemos conseguirlo.

    Me gustaría un Partido Popular de Cataluña que piense y se prepare para ganar elecciones y no congresos, que trabaje para ser alternativa de gobierno en Cataluña.

    A ese objetivo vamos a seguir contribuyendo cada uno desde su responsabilidad en el partido o en los diferentes grupos institucionales y muy especialmente desde el Parlament de Cataluña desde donde seguiremos trabajando en nuestra labor de oposición al tripartito y de impulso de la acción de Gobierno.

    Voy acabando. Sabéis que siempre he creído que un partido, un gran partido como el nuestro no puede ser nunca el proyecto personal de nadie.

    Hace 20 años que milito en este partido y hay cosas que debemos cambiar si queremos convertirnos en un partido de Gobierno. Debemos modernizar nuestro partido, renovarlo por adición.

    Hacerlo atractivo para el conjunto de la sociedad catalana.

    En ese empeño, del que nunca me apartare, del que nunca me he apartado, podéis contar, como he demostrado estos días, con uno de los militantes más disciplinados de este partido.

    Muchas gracias.

  • Confianza en el futuro

    Hoy acaba un Congreso clave para el presente y el futuro del Partido Popular y, como consecuencia, clave también para la situación política actual y futura de nuestro país. Después de semanas de debate interno, ahora los ciudadanos pueden tener muy claro hacia dónde va el Partido Popular y qué es lo que quiere representar. Rajoy ha constituido un equipo ganador, con experiencia demostrada y con capacidad para conectar con los sectores más dinámicos de nuestra sociedad. Los catalanes salimos ganando con el equipo que ha configurado Mariano Rajoy.

    Los resultados de las elecciones del 9 de marzo, a pesar de perder, no fueron malos. Estuvieron muy por encima de las elecciones del 2004 y tenemos el grupo parlamentario más numeroso que ha tenido el principal partido de la oposición desde 1977. Es una buena base para mirar el futuro. Además, en Cataluña se abren nuevas perspectivas para el Partido Popular. En las últimas elecciones generales el PP se quedó sólo a dos escaños de la formación política mayoritaria en el Parlament de Cataluña, CiU. Ahora hay que continuar trabajando.

    Este Congreso ha servido para revalidar y consolidar el liderazgo de Mariano Rajoy y para que todos seamos conscientes del papel fundamental que juega el Partido Popular en la vida de los ciudadanos. Son los ciudadanos los que esperan respuestas a los problemas de la vida diaria, problemas que el Gobierno ignora porque equivoca las prioridades.
    El Partido Popular es la única alternativa a Zapatero. Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos que asumir. Somos una formación inteligente y dinámica, capaz de superar los momentos difíciles y aprovecharlos para encarar el futuro con energías renovadas, con perspectivas de Gobierno. Queremos ser también útiles. Tenemos las mejores personas para integrar un equipo capaz de llevar al Partido Popular a la victoria en las próximas elecciones generales.

    Defendemos unos principios irrenunciables, unas convicciones y unas ideas con las que se sienten identificados más de 10 millones de españoles. Éste es un dato que no podemos obviar. Tenemos que coger fuerzas porque, con Mariano Rajoy al frente, tenemos que convertirnos en la esperanza y la ilusión de millones de ciudadanos que confían en el Partido Popular para mejorar su futuro. Somos un partido unido, con un proyecto ilusionante que dará respuesta a los grandes retos a los que nos enfrentamos, y con un líder, Mariano Rajoy, que con más fuerza y solidez que nunca, hará que la ciudadanía reencuentre en el Partido Popular un partido en el que confiar.

    Son muchos los catalanes que han mirado este fin de semana con esperanza hacia Valencia. De nuestro Congreso ha nacido un Partido Popular moderno, dinámico, preocupado por los problemas reales de la gente; un partido que quiere situar de nuevo a Cataluña al frente del desarrollo social y económico de España. Son muchos los catalanes que están hartos de las fórmulas agotadas que proponen PSC y CiU. A todos ellos hay que darles la esperanza de un mejor futuro. De un futuro de libertad, de un futuro lleno de progreso y de nuevas oportunidades para las próximas generaciones. Este fin de semana hemos puesto la primera piedra de lo que tiene que ser el nuevo partido de referencia en Cataluña. A partir de aquí abriremos de par en par nuestras puertas para incorporar un mayor número de catalanes y catalanas a este proyecto de futuro que muchos estaban esperando.

  • Juntos podemos

    A tres semanas del congreso del Partido Popular de Cataluña, es un buen momento para reflexionar sobre la importancia que tiene esta cita para el futuro del partido y de todos los militantes. Este Congreso debe ser un punto de inflexión para conseguir algo que todos deseamos, que el PPC se convierta en un partido de gobierno también en Cataluña.

    En nuestra sociedad existe una paradoja: cuando a los ciudadanos se les pregunta por cuestiones ideológicas sin atender a las siglas de los partidos, nos encontramos que muchos de ellos piensan como nosotros en cuestiones como la libertad económica, la seguridad, el control de la inmigración ilegal, la exigencia de mayor calidad en los servicios o la pluralidad lingüística. En cambio, cuando en las preguntas aparecen las siglas PP, muchos de ellos nos rechazan. Para conseguir nuestros objetivos, tenemos que darle la vuelta a la percepción que tienen los ciudadanos de nosotros. Nos tienen que conocer para que vean cómo somos realmente, qué pensamos y que proponemos. Si no nos conocen es más fácil que se crean lo que otros dicen de nosotros.

    Para ello es fundamental mejorar nuestra implantación territorial y nuestras relaciones con los sectores sociales. Debemos sumar todas las voces que en Cataluña creen en un proyecto común con España y representar la voluntad de una gran mayoría de catalanes que tienen el centro derecha como referencia, porque no se sienten ni socialistas, ni nacionalistas, y mucho menos independentistas.

    El Partido Popular de Cataluña debe transmitir ilusión y esperanza a todos aquellos ciudadanos que tienen dudas sobre su futuro, empezando por los propios militantes.

    El proyecto del Partido Popular de Cataluña no se puede construir en dos días ni en dos años. Estoy convencido que podemos hacerlo, con una estrategia clara y unos objetivos definidos. Quiero que en los próximos años la sociedad catalana vea en el Partido Popular un referente político en el que confiar. Pero para que confíen en nosotros tienen que conocernos.

    Estamos ante una oportunidad histórica de hacer bien las cosas. Tenemos un proyecto claro, las mejores propuestas y firmes convicciones. Dejemos de hacer giros ideológicos que no nos llevan a ninguna parte y que desorientan a militantes y votantes. Centrémonos en el trabajo, en el día a día.

    Para ello, el Partido Popular de Cataluña debe estar unido. No podemos permitirnos la división del partido ante los retos que hoy tiene la sociedad catalana. Como ya dije cuando presenté mi candidatura al congreso, somos un gran equipo, tenemos la gran suerte de tener más de 30.000 afiliados y quiero contar con todos ellos para encarar el futuro del partido.

    Son muchos los militantes que nos reclaman una candidatura de integración para que el PPC no llegue partido en tres al Congreso de Barcelona. Yo estoy de acuerdo con ellos. Entiendo que es difícil tener que elegir entre tres personas que juntas podemos hacer más por este partido que separadas. Cuando presenté mi candidatura al congreso dije que quería ser el presidente de todos, que quería contar con todo aquél que quisiera trabajar para convertir a nuestro partido en un partido de gobierno, que las puertas del partido debían abrirse de par en par para todos aquellos que quieran engrandecer nuestro proyecto. Por eso convencí a Montserrat Nebrera para que se afiliase al PP y me ayudara a incorporar a nuevas personas a nuestro proyecto político. De la misma forma que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de todos aquellos que, como Alberto Fernández, han trabajado duro para mantener vivo el proyecto político del PP en Cataluña. Mi intención es fortalecer el partido.

    Desde entonces hasta ahora así lo he intentado. Lo repetí el lunes pasado ante nuestro presidente Mariano Rajoy en el Foro Nueva Economía en Madrid y lo sigo manteniendo ahora. He hablado con el resto de candidatos, también con los que piden ahora integración después de decidir presentar alternativas a mi candidatura. Por mi parte, no ha faltado ni faltará voluntad de consenso. Seguiré intentándolo hasta el próximo congreso nacional de mi partido. No quiero ni podemos permitirnos el lujo de que sea la dirección nacional, y no nosotros, la que resuelva nuestros problemas.

    Estoy dispuesto a hablar con todos y así lo he hecho desde que anuncié mi intención de seguir siendo presidente del partido. Estoy convencido de que podemos consolidar un programa y una estrategia conjunta para el PPC. Tiene que ser esto y no los intereses personales lo que nos aúne para forjar un proyecto ilusionante para el partido y para el conjunto de la sociedad catalana.

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